40 años del Golpe: El miedo a re-conocerse

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¿Para qué siguen dándole al temita? Si ya pasó tanto tiempo. Lo único que provoca es dividirnos como país. Esas son algunos de los comentarios que se escuchan por los 40 años del Golpe Militar y la –para algunos- excesiva difusión que le han dado los medios de comunicación.

Que un hecho como este se le de tanta importancia, no es por un ánimo de dividir al país. Ese argumento es tan antiguo como el mismo derrocamiento de Salvador Allende. Era en los tiempos de la Unidad Popular cuando los chilenos andaban divididos y enojados todos con todos. Era en la UP donde primos, hermanos, hijos y padres no se dirigían la palabra. (recordado es la caricatura del monumento de Montt y Varas frente a la Corte Suprema).

Hoy en día, la gente y en especial los jóvenes, tienen mayor capacidad de discutir sin la necesidad de dejar de hablarse. Quieren saber qué pasó o por lo menos entender por qué luego de endeudarse para sacar un título profesional, igual terminan borrándose y evadiendo la realidad cada noche de fin de semana.

El recordar el Golpe, es simplemente un acto de buena salud histórica. Un ejercicio de memoria que nos permita entender qué somos como país. Cómo es que llegamos al momento actual. Un ejercicio que nos permita entender cómo el Golpe y la Dictadura de Pinochet nos definió como sociedad hasta el día de hoy. Lograr entender que el Chile actual tiene directa relación con el momento en que los Hawker Hunter hacían arder La Moneda. Entender que todo lo que nos pasa hoy como sociedad es producto de algo concreto y no hay nada de casualidad. Extirparse ese “la mala cuea del chileno”

Es un ejercicio para por fin asumir que todos como sociedad bombardeamos La Moneda. Fueron chilenos los que intentaron secuestrar y mataron al General Schneider. No eran ni cubanos ni peruanos los que metían ratones por las vaginas de mujeres en los centros de tortura. Un chileno era el que manejaba la caminoneta que pasaban por encima de las piernas de los detenidos en José Domingo Cañas.

rodrigo rojasFueron chilenos los que metieron un arsenal de armas en Carrizal Bajo. Fueron chilenos los que hicieron explotar los autos de la caravana de Pinochet y que mutilaron a cinco de sus escoltas. No fueron extranjeros los que le destrozaron el cráneo a Pepe Carrasco después de mandarle 13 balazos en la cabeza. Fuimos nosotros los que matamos a Rodrigo Rojas y quemamos a Carmen Gloria Quintana. La pistola que mató a un senador de la República en plena democracia fue disparada por alguien que de seguro comerá empanadas este 18 de septiembre.

Conocer y re-conocerse en estos 40 años, nos puede decir el por qué la unión y lazos inquebrantables de la población La Victoria –que ni la dictadura pudo romper- se hicieron añicos producto de la droga que infiltró sus calles y esquinas.

Mirar hacia atrás nos podría mostrar por qué el chileno de a pie no tiene tiempo de ni siquiera ver un programa dedicado al Golpe Militar, lo que al final del día lo hace tener una imagen distorsionada de los hechos y asegurar que el Frente Patriótico Manuel Rodríguez realizó actos terroristas en la Unidad Popular, es decir, 10 años antes de que Manuel Pellegrin fundara el grupo armado.

Mirar hacia atrás nos puede dar luces de por qué el terremoto del 2010 fue más que un 8.8 y que no fue casualidad que justo un año después la gente saliera a protestar y a exigir mejoras en educación, cansada de que le metieran el dedo en la boca (y la mano en el bolsillo).

En el campo de concentración nazi de Auschwitz hay una placa con la frase del poeta español Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana “El que no conoce su historia está condenado a repetirla”.

primera guerra mundialEl próximo año se cumple un siglo del inicio de la Primera Guerra Mundial. Si no se hubiera hecho el ejercicio de mirar hacia atrás, no se entendería cómo la muerte del Zar Nicolás II dio inicio y condicionó todo lo ocurrido en el Siglo XX (o el Siglo XX corto como decía Eric Hobsbawm). Y se podría entender, por ejemplo, el porqué Barack Obama está mandando buques y portaviones para invadir Siria.

No creo que en julio del próximo año alguien le diga a Angela Merkel “Oiga Canciller, para qué le sigue dando vuelta al temita de la Guerra, no ve que nos divide como europeos”

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