LOS CAVIERES: LA CAÍDA DEL NARCO VIOLENTO

“No quiero verme condicionado por mi entorno, quiero que mi entorno se vea condicionado por mi” Frank Costello, The Departed

22 de febrero del 2000; martes. Luis Alcaíno quiere venganza. Hace dos días que salió de la cárcel de San Miguel. Clara Tobar, su esposa, lo abandonó mientras él cumplía condena. Ahora vive con un narco, en la población La Victoria. El hombre se llama Alejandro Cavieres y le dicen El Jarro.

Alcaíno se arma. Pistola, chaleco antibalas. Recluta a su gente para ir a matar a Cavieres: Ángel González Castillo y Alex Bustamante, un ex carabinero. Parten al pasaje Baldomero Lillo, en la entrada de La Victoria. Es de noche y van a morir todos.

Cavieres los espera agazapado en el entretecho de su casa. Alguien le dio el soplo que esa noche lo iban a matar. Tiene una subametralladora Uzi cargada con balas calibre .762. Antes de que puedan reaccionar, Cavieres, con la adrenalina a tope, comienza a disparar generosas ráfagas que en segundos atraviesan el duro acero de los chalecos antibalas. Bustamante cae en el pavimento con dos balazos, uno en el tórax y el otro directo al cráneo. Alcaíno y González reciben lo suyo en el pecho. Quedan tirados allí. Cavieres los repasa. Uno de los cadáveres, dirá después la policía, tiene más de 30 balazos.

Antes que llegue la policía a la escena del triple homicidio, Cavieres huye. Salta la pandereta trasera de su casa y se da a la fuga.

Más tarde, mientras la televisión muestra los tres cuerpos cubiertos con un plástico azul, Alejandro Iván Cavieres Alarcón salta a la fama en el mundo del hampa. Triple homicida. En el futuro, será el líder de una banda narco que facture millones: Los Care`jarro.

A las semanas, Cavieres se entregará a la justicia. El Quinto Juzgado del Crimen de San Miguel sentenciará que actuó en defensa propia y le dará cinco años de libertad vigilada.

Después del triple homicidio, Cavieres se esfuma de las páginas de la crónica roja como también de los registros de las policías. Comienza a operar desde las sombras

-¡Mentiroso! ¡Falso! ¡Hai llegado aquí con puras falsedades!

La voz es aguda. El exabrupto rompe lo que ha sido un lento pasar de pruebas en la sala del Sexto Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Santiago. Los fiscales llevan más de noventa días recitando las pruebas en contra de Alejandro Cavieres y éste al fin estalla. En lo alto se escucha el accionar automático y apresurado de las cámaras fotográficas intentando captar

Está empezando julio y Alejandro Cavieres, diez años después de la masacre del pasaje Baldomero Lillo, enfrenta a la Fiscalía Metropolitana Sur, que lo acusa de liderar una de las bandas narco más poderosas y peligrosas de Santiago, poseer un arsenal y lavar dinero.el momento.

El de Caviares, 115 días, es el juicio más extenso desde el inicio de la Reforma Procesal Penal y está terminando. El juez a cargo del proceso, Hugo Luis Espinoza Castillo, debe dar su veredicto. Por eso explota Cavieres.

Los gritos de Cavieres son para un solo hombre en la sala: Alejandro Peña, el jefe de la Fiscalía Sur, erigido como el peor enemigo de los narcos de la zona y el responsable de su estancia en la cárcel de dos años y seis meses. Peña, un hombre bajo que gusta meterse en los allanamientos en las poblaciones entre policías armados de escopetas y fusiles, pide 400 años de cárcel para el narco y los 22 miembros de su banda. Cavieres está conciente que es él quien tendrá la condena más dura y larga: 53 años de cárcel. Para cuando salga, luego que Peña termine con él, es probable que Cavieres tenga más de setenta años.

LOS INICIOS

Cavieres nació el 26 de noviembre de 1976, en la población La Victoria, en lo que más tarde sería la comuna de Pedro Aguirre Cerda. En ese tiempo, la población era un enclave de izquierda, un barrio emblemático por su resistencia a la dictadura militar que encabezaba Augusto Pinochet, gracias a la impenetrable red y lazos que existía entre sus vecinos. Cavieres padre era un suboficial de las FF.AA. retirado y su madre una pobladora llamada Gladys Alarcón Santana.

En ese barrio creció Cavieres. Vio protestas, organización y la desintegración de las redes sociales de la población cuando, a comienzos de los ’90, la droga empezó a campear en sus calles y los grupos armados como el Frente Patriótico Manuel Rodríguez y el Mapu Lautaro daban sus últimos aletazos, ya volcados a la delincuencia común muchos de sus militantes.

Las primeras bandas de narcos empezaron a cuajar en esa época en La Victoria. Ya estaban, desde fines de los ochenta, en La Legua, el tradicional barrio de San Joaquín. Manuel Fuentes Cancino había reclutado allí sus correos y operadores para montar su ruta de tráfico hacia Italia.

Como en otras poblaciones, en La Victoria las bandas nacieron a partir de clanes. En la población se decantaron dos grupos importantes: Los Tabilo, liderados por Freddy Tabilo, un ex lautarista, y Los Gaete, con el temido Marcelo Gaete a la cabeza. Dentro de sus filas, había un veinteañero soldado que por su personalidad explosiva y violenta -y nulo respeto por la autoridad- empezó a hacerse notar: Alejandro Cavieres.

Tanto se hizo notar, que terminó transformándose en traidor:

A Cavieres le bastaron dos años con Gaete para aprender el tejemaneje de la venta de cocaína y pasta base al menudeo para hacerle una mexicana a su jefe – el robo de droga entre narcos- , ese delito que nadie nunca denuncia a la policía porque implica reconocer la condición de narcotraficante. Un kilo de clorhidrato y el odio eterno de Gaete y los suyos.

El nacimiento del Narco Violento

Para 1990, con la URSS en el suelo y Cuba casi en el abismo, todo el planeta se volcó al capitalismo y el libre mercado se expandió por todo el mundo.

Esta apertura y adopción al sistema liberal inundó también con fuerza en un Chile que despertaba de 17 años de dictadura. El país por fin se abría al mundo, luego de estar en penumbras y apartado de lo que ocurría en el resto del planeta, lo único que quería el ciudadano de a pie era dejar atrás el miedo, las represiones y la pelea política que por años rodeó la mayoría de los aspectos de la sociedad civil. Y para dejar esto atrás qué mejor que entregarse a los placeres que ofrecía esta nueva sociedad de consumo, en donde todo parecía estar al alcance de la mano, con tan sólo desembolsar unos cuantos billetes.

Es así como la visión mercantilista invadió la mayoría de los aspectos sociales del país. A partir de ese momento todo era una gran venta y compra de productos y servicios, desde una lavadora hasta una buena educación. Poco a poco Chile se fue transformando en una sociedad basada en el consumo y el mercado.

Como dice Tomás Moulian [1], el consumo pasa a ser la única “consumación”, suplanta a todas las otras formas de vida activa, puesto que toma el puesto de centro vital. En una sociedad como la chilena post dictadura, donde el consumo da sentido al existir y donde además hay una extrema desigualdad, inevitablemente se transforma en una sociedad meritocrática y “trabajólica”.

Es así como la sociedad chilena se convierten en un gran mercado de productos y servicios. La figura del político, orientado hacia la vida pública , es reemplazada por el burgués, que ya no vive por una causa, como el partido, el sindicato o la población, sino que para sí y sus metas, su trabajo, el cual le permitirá acceder a nuevas oportunidades de consumo: casa, auto, educación para sus hijos, etc. [2]

Es aquí, donde los postergados de siempre intentan adecuarse a esta nueva sociedad, donde el fin común ha cambiado y en algunos casos simplemente ha desaparecido y lo único que queda son objetivos individuales y mezquinos.

Muchos habitantes de las poblaciones marginales de Santiago, emblemáticos sectores donde se luchó por años contra el régimen militar, con la llegada de la democracia y los militares de vuelta a los cuarteles, se quedaron de un día para otro sin una causa por la que luchar. Al momento de dejar las armas, se dieron cuenta que el mundo había cambiado sin siquiera percatarse y las retribuciones que pensaron que recibirían del nuevo gobierno democrático, por su aguerrida lucha por recobrar la democracia, nunca llegaron.

Es aquí donde se produce un cisma en la histórica unión de los barriales capitalinos. Los pobladores que antes lucharon con palos y piedras contra carabineros y militares, pero principalmente sus hijos, vieron que la falta de oportunidades y la posibilidad de acceder a una educación de calidad que les permitiera una movilidad social, era prácticamente nula, es así como se sumieron en la desesperanza y la frustración. Es aquí donde estos jóvenes encontraron en las drogas una salida a esta asfixiante realidad, al no poder acceder a estas nuevas oportunidades de consumo a las que se refiere Moulian.

Por otro lado, otros vieron que la solución para salir de esta realidad sin oportunidades reales no era “borrarse” aspirando droga, sino que dedicarse precisamente a lucrar con este pujante negocio ilícito y así poder por fin obtener los bienes y lujos que tanto la dictadura como la nueva democracia siempre les negaron y que ahora la globalización les enrostraba con más fuerza cada vez.

Es así como se fueron creando estas incipientes bandas de narcos que poco a poco el negocio de las drogas les empezó a reportar jugosos dividendos y que en un comienzo traspasaron a su comunidad, subsidiando los productos y servicios que el Estado muchas veces no lograba otorgar, como medicamentos y mejoras en vivienda, transformándose en sujetos benefactores de su comunidad, pero principalmente como una forma de crear lealtades y redes de apoyo en sus poblaciones y así dar la sensación de que el “negocio” no era perjudicial para la comunidad, sino que un aporte real a las necesidades de los vecinos.

Con el transcurrir del tiempo, estas bandas comenzaron a crecer y otros viendo las grandes utilidades que daba el tráfico, también se interesaron y se metieron al negocio. Es así como comenzó una lucha territorial por quedarse con la mayor porción del mercado, ya que a diferencia de los tiempos del Cabro Carrera, en donde el mercado se encontraba en Europa, ahora, los consumidores estaban dentro de las fronteras, específicamente en las esquinas de las poblaciones más marginales de la capital.

Es en este punto cuando el narco tradicional y de bajo perfil muta hacia la figura actual del narco violento. Esto porque al formarse un escenario de lucha territorial entre bandas, el narco necesariamente debe crear un cerco de seguridad y protección, formado por soldados y sicarios. Y qué mejor que enrolar a los remanentes de los grupos subversivos que con la llegada de la democracia se quedaron sin un norte, como también los cientos de jóvenes que pululaban en las calles de las poblaciones.

Así fue como las bandas de narcos, comenzaron a invertir grandes sumas de dinero en armamento, que iba de simples pistolas hechizas de bajo calibre, hasta poderosos fusiles de guerra, ya que la capacidad de mantenerse en el negocio iba en directa relación con el poder de intimidación que daban las armas. Pero estas armas no se disparaban solas, es por esto que viendo el manejo en armas que tenían los ex subversivos, no dudaron en reclutarlos. Es así como las calles de las poblaciones empezaron a llenarse de sangre.

En La Victoria, la narcoviolencia tuvo su primer hit el 1 de septiembre de 1998. Esa noche Roberto González, Augusto Mondaca y Luis Calderón fueron asesinados a balazos mientras estaban en el pasaje Cardenal Caro con 30 de octubre, a una cuadra de la casa de Cavieres. Desde dos autos sin patente, un par de pistoleros se descargó con el grupo.

El ataque fue un ajuste de cuentas entre los Gaete y Los Tabilo. Entre los pistoleros se encontraba José Galarce, “Joselo”, una suerte de niño símbolo de los nuevos tiempos. Ex lautarista, Joselo se había transformado en soldado de Gaete. Según la policía, él poseía algunas de las subametralladoras Uzis que circulaban por las calles de la población.

Comenzaba así la sangrienta guerra por la droga.

Extracto de la tesina Los Cavieres: La caída del narco violento


[1] Moulian, T.1997 Chile actual: anatomía de un mito, Santiago

[2] Ibíd.

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3 respuestas a LOS CAVIERES: LA CAÍDA DEL NARCO VIOLENTO

  1. Abigail dijo:

    No tienes la tesis completa que me envies por favor?

  2. viktor dijo:

    quien escribio esto …???

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