Los malos al cine


Hace un par de días Naomi Cambell testificó en el juicio contra Charles Taylor, el ex presidente de Liberia quien está acusado de crímenes en la guerra civil en Sierra Leona. La modelo fue llamada como testigo por haber recibido del ex mandatario un “diamante de sangre” las piedras preciosas que son utilizadas para financiar guerras principalmente en el continente africano. No es primera vez que la corrupción y el glamour cruzan sus caminos y en varias ocasiones el cine ha lucrado llevando al celuloide la vida de diversos criminales y asesinos. Aquí algunas.

El señor de la guerra/“El Mercader de la muerte”

En El señor de la guerra Nicolas Cage interpreta a Yuri Orlov, un exitoso traficante de armas (el negocio ilícito más lucrativo). Orlov está basado en la vida de Viktor Bout, considerado el mayor traficante de armas del planeta. Debido a la gran cantidad de pasaportes que posee no se sabe a ciencia cierta su verdadera nacionalidad. Él ha dicho ser de Turkmenistán, país de Asia Central que limita con Kazajistán, pero según un informe del gobierno sudafricano, sería de nacionalidad ucraniana.

Viktor Bout

Toda su fortuna se la debe a la Unión Soviética o mejor dicho a la desintegración de ésta, ya que luego de la caída del comunismo, en donde todos estaban preocupados de agarrar una cuota de poder de lo que quedaba de la descabezada URSS y el inminente conflicto bélico al que Washington y Moscú se habían preparado por años ya no tenía razón de ser, quedaron toneladas de armas, bazucas, tanques y especialmente miles de Kalashnikov (AK-47), el fusil más vendido del mundo por su resistencia (le puede pasar un tanque encima) y fácil uso -hasta un niño puede matar con él-,  el cual es actualmente el arma que más victimas ha causado en la historia de la humanidad.

Mijail Kalashnikov y su "juguetito"

Se dice que es un hombre educado, inteligente y modesto, pero por sobre todo ambicioso y sin escrúpulos, se le conoce como el “Mercader de la muerte”, por ser el proveedor de armas en la mayoría de los conflictos bélicos en las últimas tres décadas, vendiendo a los dos bandos en disputa por igual.

Traffic/“El señor de los cielos”

Traffic, la película de Steven Soderbergh, es una verdadera radiografía al narco mexicano.

Amado Carrillo, El señor de los cielos

Aquí prácticamente todos los personajes están basados en personas reales, desde el proveedor del traficante Carlos Ayala, Juan Obregón quien está basado en Ramón Arellano Félix el capo del Cartel de Tijuana.

José Gutiérrez Rebolledo

El corrupto General Salazar quien en realidad es el general José de Jesús Gutiérrez Rebolledo, tenía fama de duro e inquebrantable pero hoy en día está condenado a 40 años de cárcel por comprobarse que estaba directamente vinculado al Cartel de Juárez, liderado por Amado Carrillo. Este último y el más importante aparece en Traffic en una sola escena, con el nombre de Porfirio Madrigal, el capo que supuestamente había muerto tras una fallida cirugía estética.

Cadáver de El señor de los cielos

Luego de una extensa operación para cambiarse el rostro, Amado Carrillo falleció el 4 de julio de 1997. Hasta el día de hoy hay dudas de la muerte del que llamaban “Señor de los Cielos” (por tener una flota de Boing 747 para traficar cocaína hacia EE.UU.)  considerado el mayor narcotraficante después de la muerte de Pablo Escobar. Muchos dicen que el cadáver moreteado que había en el ataúd era en realidad el de su primo y que hoy Carrillo vive con otro nombre y rostro.


Gangster americano/ Frank Lucas

Frank Lucas

Frank Lucas más conocido como “Blue Magic”, fue el mayor traficante de heroína de los `60 y `70. Luego de viajar al “Triangulo Dorado”, la zona de mayor producción de opio del mundo conformado por Tailandia, Laos y Birmania, para proveerse directamente con los productores, inundó las calles de Nueva York con la mejor y más barata heroína que haya existido hasta ese momento, la que traía del oriente en los ataúdes de los soldados de la Guerra de Vietnam. Se estima que amasó una fortuna de más de 500 millones de dólares. En 1976 fue condenado a 70 años de cárcel. Luego de colaborar con la policía lo que se tradujo en la captura de 150 policías involucrados en el tráfico, su condena fue reducida. Después de ser arrestado en múltiples ocasiones, consiguió su liberad  en 1991.

Su historia fue llevada al cine en 2007, interpretado por Denzel Washington y Russell Crowe como Nicky Barnes, el policía que finalmente lo capturó. El periodista Mark Jacobson logró que se reunieran 30 años después en una entrevista conjunta para New York Magazine.

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